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Fútbol y cine

Estaba alucinando con las aficiones fake que han puesto en las retransmisiones post pandemia en La Liga. Entre risas, envidiaba al diseñador gráfico, ese ídolo que habrá cobrado su pasta por haber vagueado media hora en el ordenador, menudo referente. Por lo que sea, mi cabeza ha relacionado el fútbol con la ficción, y echando la vista atrás  no recuerdo muchas películas sobre fútbol que me hayan flipado. Es algo que no comprendo, con la base documental de historias a inmortalizar que nos ha dejado el viejo deporte.

Una de las pocas quizá sea Evasión o victoria (1981), cuando un viejo John Huston pegó un telefonazo a los jugadores del momento: Bobby Moore, Osvaldo Ardiles y el mismísimo Pelé (jaja) -entre otros futbolistas menos relevantes- para rodar una pachanga ambientada en plena segunda guerra mundial. El equipo del pueblo, un puñado de prisioneros de guerra del bando aliado, contra una selección de profesionales alemanes. Libertad vs. Holocausto, ¿qué más podíamos pedir?

El capitán del equipo aliado era Michael Caine y el portero Sylvester Stallone, que interpretaba a un yankee que ni sabía lo que era un balón de fútbol. El caldo de cultivo es maravilloso.

No voy a contar la película, pero todo es obvio en ella.  Aquí unos spoilers: remontada increíble, muchísimos goles, los buenos se salen con la suya, el final es feliz y te vas a la cama contento, en plenitud.

Además esta peli nos enseña una realidad: se puede ganar un partido a vida o muerte con un portero cantando en cada salida aérea. Esto se demostró unos cuantos años después, en aquella histórica final de Champions league disputada en Lisboa.

Pero las escenas de fútbol en sí no tienen credibilidad. Parecen sacadas de la intro del pro 5. No se puede guionizar un deporte que depende tantísimo del azar. El resultado parece demasiado ficticio, precocinado. Además, la defensa a Pelé es de vergüenza, driblaba a todo el mundo con un brazo roto. Como si al combinado alemán lo entrenara Paco Jémez.

Es muy difícil reflejar con cierta espontaneidad una secuencia parecida al juego real en el celuloide, y los actores no suelen tener la calidad suficiente para parecer futbolistas medio profesionales. Quizá estos sean los motivos por los que el documental le tiene ganada la tostada al cine en el terreno de las producciones futbolísticas, donde  hay de todo y muy bueno, desde el documental sobre Maradona de Asif Kapadia, la serie documental de los desgraciados del sur del Tyne Sunderland ´till I die, o mis favoritos, los mágnificos reportajes de Informe Robinson; de lo cuales, siempre recomendaré:

  • El Trinche fue el más grande, documental que inmortaliza las hazañas del inventor del doble caño, el genio que no quiso triunfar, el Trinche Carlovich. Maradona dijo que fue mejor que él.
  • La Lazio de las pistolas, un vestuario enfrentado en dos bandos que se daban de hostias en los partidillos de entrenamiento de los jueves,  armas de fuego y el primer scudetto de la historia del equipo romano biancocelesti. Todo esto condensado en 35 minutos de pura incredulidad.
  • La leyenda de Tittyshev, o cuando un hooligan debutó con el club de sus amores, el West Ham United, en un amistoso y fue presentado por la megafonía del estadio como un nuevo fichaje búlgaro que venía de jugar el mundial con su selección.

Sin embargo, y como siempre, sigo creyendo en el cine. Aún tiene algo que decir sobre este tema. Aún guarda alguna superproducción bajo la manga para los amantes del fútbol. Merecemos nuestra Invictus.

Se me ocurren algunos proyectos que podrían triunfar en España, como un remake de Moneyball, pero en vez de Brad Pitt dirigiendo a los Oakland Athletics, que sea Quique Peinado llevando a la gloria al Rayo Vallecano; o un biopic de Javier Clemente protagonizado por Eduard Fernández. En fin, quizá no sean tan buenas ideas.

Sinceramente sigo soñando con algún sobrecogedor drama sobre el no ascenso de Las Palmas a primera; con una comedia sobre el efímero éxito y la posterior caída en picado del genial Robson de Souza “Robinho”; y con un musical sobre el 4-0 al Barcelona en Anfield. Mientras tanto, siempre nos quedará el documental.

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